Hoxe espertei pensando na obra de Unamuno "San Manuel Bueno, mártir", unha das obras literarias que máis me marcou. Hai moitos anos que a lin por vez primeira, pero dende aquela, volvín moitas veces.
A inmortalidade e a fe son o tema da novela, as grandes obsesións do autor. Pero exponse como a alternativa entre unha verdade tráxica e unha felicidade ilusoria.
"... cando volviamos para a casa, vimos unha moza, unha cabreira, que moi tesa sobre un alto na aba da montaña, á vista do lago estaba a cantar cunha voz máis fresca que as augas deste. Don Manuel detívome, e sinalándome, dixo: "Mira parece como se rematara o tempo, como se a moza estivera aí sempre, e como está, e cantando como está, e cando empezou a miña conciencia, como estará cando se me acabe. Esa moza forma parte, coas rochas, as nubes, as árbores, as augas, da Natureza e non da Historia"
"... Déixaos! É tan difícil facelos comprender onde acaba a crenza ortodoxa e onde comeza a superstición! E máis para nós. Déixaos, pois, mentres, consólanse. Vale máis que o crean todo, aínda que sexan cousas contraditorias entre si, a non que non crean nada. Iso de que o que cre demais acaba por non crer nada, é cousa de protestantes. Non protestemos. A protesta mata o contento."
Versión en castelán
Hoy desperté pensando en la obra de Unamuno "San Manuel Bueno, martir", una de las obras literarias que más me marcó. Hace muchos años que la leí por vez primera, pero desde entonces, volví muchas veces.
La inmortalidad y la fe son el tema de la novela, las grandes obsesiones del autor. Pero se exponen cómo la alternativa entre una verdad trágica y una felicidad ilusoria.
"... cuando volvíamos para la casa, vimos una chica, una pastora, que muy tiesa sobre un picacho en la falda de la montaña, a la vista del lago estaba cantando con una voz más fresca que las aguas de este. Don Manuel me detuvo, y señalándome, dijo: "Mira parece como se hubiera acabado el tiempo, como si la joven hubiera estado ahí siempre, y como está, y cantando como está, y cuando empezó mi conciencia, como estará cuando se me acabe. Esa chica forma parte, con las rocas, las nubes, los árboles, las aguas, de la Naturaleza y no de la Historia"
"... ¡Déjalos! ¡Es tan difícil hacerlos comprender dónde acaba la creencia ortodoxa y dónde empieza la superstición! Y más para nosotros. Déjalos, pues, mientras, se consuelan. Vale más que lo crean todo, aun cosas contradictorias entre sí, a no que no crean nada. Eso de que el que cree demasiado acaba por no creer nada, es cosa de protestantes. No protestemos. La protesta mata el contento."
A inmortalidade e a fe son o tema da novela, as grandes obsesións do autor. Pero exponse como a alternativa entre unha verdade tráxica e unha felicidade ilusoria.
"... cando volviamos para a casa, vimos unha moza, unha cabreira, que moi tesa sobre un alto na aba da montaña, á vista do lago estaba a cantar cunha voz máis fresca que as augas deste. Don Manuel detívome, e sinalándome, dixo: "Mira parece como se rematara o tempo, como se a moza estivera aí sempre, e como está, e cantando como está, e cando empezou a miña conciencia, como estará cando se me acabe. Esa moza forma parte, coas rochas, as nubes, as árbores, as augas, da Natureza e non da Historia"
"... Déixaos! É tan difícil facelos comprender onde acaba a crenza ortodoxa e onde comeza a superstición! E máis para nós. Déixaos, pois, mentres, consólanse. Vale máis que o crean todo, aínda que sexan cousas contraditorias entre si, a non que non crean nada. Iso de que o que cre demais acaba por non crer nada, é cousa de protestantes. Non protestemos. A protesta mata o contento."
Versión en castelán
Hoy desperté pensando en la obra de Unamuno "San Manuel Bueno, martir", una de las obras literarias que más me marcó. Hace muchos años que la leí por vez primera, pero desde entonces, volví muchas veces.
La inmortalidad y la fe son el tema de la novela, las grandes obsesiones del autor. Pero se exponen cómo la alternativa entre una verdad trágica y una felicidad ilusoria.
"... cuando volvíamos para la casa, vimos una chica, una pastora, que muy tiesa sobre un picacho en la falda de la montaña, a la vista del lago estaba cantando con una voz más fresca que las aguas de este. Don Manuel me detuvo, y señalándome, dijo: "Mira parece como se hubiera acabado el tiempo, como si la joven hubiera estado ahí siempre, y como está, y cantando como está, y cuando empezó mi conciencia, como estará cuando se me acabe. Esa chica forma parte, con las rocas, las nubes, los árboles, las aguas, de la Naturaleza y no de la Historia"
"... ¡Déjalos! ¡Es tan difícil hacerlos comprender dónde acaba la creencia ortodoxa y dónde empieza la superstición! Y más para nosotros. Déjalos, pues, mientras, se consuelan. Vale más que lo crean todo, aun cosas contradictorias entre sí, a no que no crean nada. Eso de que el que cree demasiado acaba por no creer nada, es cosa de protestantes. No protestemos. La protesta mata el contento."



