miércoles, 26 de mayo de 2010

Xa chegaron as cereixas







"Quen a boa árbore se achega, ben acobexa".


A súa orixe etimolóxica, aínda que hai varias teorías, unha das máis aceptadas, afirma que os gregos relacionándoa co seu lugar de orixe chamaban a esta froita "kerasos".

Os romanos denominárona "cerasus" de onde procedería o vocábulo actual, cereixa.

Herodoto menciona esta froita ao relatar como vivían uns habitantes de Scythia. Dicía: "A árbore do cal obteñen a súa comida chámase árbore póntica. Ten o tamaño dunha figueira e produce froitos grandes como unha faba que teñen un óso dentro. Cando esta froita está madura, esprémena cunha tea e producen un mollo negro e denso. Eles chupan o seu mollo ou o mesturan con leite e bébeno..."

Plinio di que a cerdeira provén da antiga colonia grega Kerasos de situada na costa do mar Negro. As cereixas constituían un cultivo local moi importante.

Lúculo,xeneral romano, que dirixía as lexións na guerra contra Mitrídates descubriunas e levounas a Roma, facéndoas moi populares en todo o Imperio.

Na mitoloxía romana vinculábase a Venus, deusa do amor.

A relación desta froita co amor existe en moitas culturas centroeuropeas, onde está arraigado o costume de presaxiar o futuro das mozas, mediante os ósos das cereixas recentemente comidas. As mozas pregúntanse cando contraerán matrimonio. Van collendo un óso tras outro a medida que contestan "este ano, o ano próximo, algunha vez, nunca". O último elixido é a resposta. Existe tamén a tradición de que os noivos beban unha infusión de flores de cerdeira para que lles traia boa sorte no futuro.

Noutras ocasións esta árbore relacionouse co escuro, o oculto e máxico. Os feiticeiros e bruxas da Idade Media utilizaban unha póla de cerdeira para realizar os seus sortilexios.

En Xapón, a cerdeira é cultivada como planta de xardinaría sendo admirada pola beleza das súas flores. No país nipón celébrase anualmente a festa da contemplación das cerdeiras en flor, que eles denominan Hanami.

Dúas adiviñas o que acerte pode vir ás cereixas

Un home subiu a unha cerdeira

onde cereixas había.


El, cereixas non tomou;


el, cereixas non deixou:


Cantas cereixas había?





É un froito delicioso


aínda que non é o máis carnoso.


A súa pel é vermella e brillante




->Versión en castelán


Quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija


Su origen etimológico, aunque hay varias teorías, una de las más aceptadas, afirma que los griegos relacionándola con su lugar de origen, llamaban a esta fruta "kerasos". Los romanos la denominaron "cerasus" de donde procedería el vocablo actual, cereza.

Herodoto menciona esta fruta al relatar como vivían unos habitantes de Scythia. Decía: "El árbol del cual obtienen su comida se llama árbol póntico. Tiene el tamaño de una higuera y produce frutos grandes como un haba y tienen un hueso dentro. Cuando esta fruta está madura, la exprimen con una tela y producen un jugo negro y denso. Ellos chupan su jugo o lo mezclan con leche y lo beben..."

Plinio dice que el cerezo proveen de la antigua colonia griega de Kerasos, situada en la costa del mar Negro. Las cerezas constituían un cultivo local muy importante.
Lúculo, general romano, que dirigía las legiones en la guerra contra Mitrídates, las descubrió y las llevó a Roma, haciéndolas muy populares en todo el Imperio.

En la mitología romana se vinculaban a Venus, diosa del amor.
La relación de esta fruta con el amor existe en muchas culturas centro - europeas, donde está arraigada la costumbre de presagiar el futuro de las chicas, mediante los huesos de las cerezas recién comidas. Las jóvenes se preguntan cuándo contraerán matrimonio. Van cogiendo un hueso tras otro a medida que contestan "este año, el año próximo, alguna vez, nunca". El último elegido será la respuesta.
Existe también la tradición de que los novios beban una infusión de flores de cerezo para que les traiga buena suerte en el futuro. En otras ocasiones este árbol se relacionó con el oscuro, lo oculto y mágico. Los hechiceros y brujas de la Edad Media utilizaban una rama de cerezo para realizar sus sortilegios.
En Japón, el cerezo es cultivado como planta de jardinería siendo admirado por la belleza de sus flores. En este país se celebra anualmente la fiesta de la contemplación de los cerezos en flor, que ellos denominan Hanami.

Dos adivinanzas, al que acierte puede venir a las cerezas



Un hombre subió a un cerezo

donde cerezas había.

Él, cerezas no tomó;

él, cerezas no dejó:

¿Cuántas cerezas había?


Es un fruto delicioso,


aunque no es el más carnoso.


Su piel es roja y brillante.

16 comentarios:

Maripaz Brugos dijo...

¡Que maravilla!

Bonitas fotografias. Además acompañadas de tu sabiduria.

Es un placer visitarte, siempre aprendo algo nuevo.

Soy muy mala para los acertijos, me quedo sin cerezas, jejeje

Mercedes dijo...

Menuda tesis sobre las cerezas nos has traído. Gracias. A mí me encantan, aunque ya no saben como antes.
Sobre el acertijo... Pues las mismas, ¿no?
Ya nos contarás.
Un abrazo.

RGAlmazán dijo...

Supongo que dos cerezas. Juega con el plural. Había más de una cereza (cerezas) No tomó cerezas, tomó una cereza. No dejó cerezas, dejó una cereza. Por lo tanto, había dos y deja una cereza.
Mándame un kilito por correo.
Bicos.

Salud y República

__MARÍA__ dijo...

¡Lo riquísimas que están las cerezas!
Se me ha hecho la boca agua leyéndote.

Saludos

Felipe dijo...

Excelente explicación sobre este sabroso fruto.

Con los acertijos me pierdo

Bicos

Ciberculturalia dijo...

Como el acertijo ya lo ha dicho Rafa, solo pedirte también unas cerezas por correo. Gracias por contarnos su origen etimológico. Me ha parecido muy interesante.
Un beso

Txema dijo...

Jejeje, como seguro que acertó D. Rafa le haré una visita a Rivas para compartir las cerezas que tienen un aspecto muy bueno.

Bicos

Curioso: la palabra identificatoria es Figos

Juan Carlos dijo...

Lo que me llegan a gustar. Más que a un tonto dos palotes. Cerezas, picotas, guindas, solas, a puñados, en aguardiente (qué buenas las que hacía mi abuela, a mi no me salen tan bien), robadas del árbol (luego me perseguían por el pueblo). ¡Ay que entripados me cogía yo! ¿He dicho que me gustan?
Al primero dos había, una cogió una dejó.
Al segundo, la cereza.
¿Acerté?

Eastriver dijo...

Tus entradas son magia pura, querida amiga. Ni te figuras cómo disfruto cada palabra, como si entrara lentamente en un jardín mágico y doliente, en el territorio de la fantasía amable. Pero lo mejor es que no es fantasía, es verdad histórica (no significa que sea todo cierto, sino que todo se da por cierto). Estas cosas son las que siempre me han acercado y me acercan a la cultura: que es un cuento, que es sabiduría, y que abren un mundo vasto y maravilloso. Que tú nos acercas.

Cómo me gustan las cerezas, cómo me gustan tus entradas y qué malísimo soy con las adivinanzas (suerte de Rafa, listo como el hambre!)

Isabel Martínez dijo...

Mi fruta preferida. Me gustan a rabiar, sobre todo las primeras, las más ácidas.
Ah, te apunto otra utilidad de las cerezas: sirven como pendientes para las niñas, jajaja. Es que, de pequeña, me las colgaba en las orejas. Cogía dos aparentes y bien enganzardas y apoyaba el vértice donde se unen los rabos en el pabellón auricular. Anda que no iba chula con mis dos cerezas colgando, jajaja.
Bicos, mi galleguiña maravillosa.

Aldabra dijo...

¡encántaneme as cereixas! tanto algo verdiñas como ben maduras.

canto aprendín hoxe porque non sabía nada acerca desta árbore, mais que a súa madeira tamén é moi apreciada.

das adiviñanzas nin idea, sempre fun moi torpe para elas.

bicos,

Eastriver dijo...

Vengo del blog de Aro y me he acordado de ti, porque ayer me diste tú una divertida lección sobre las cerezas y ahora él sobre las orquídeas... Tan ameno también. Para que luego digan que uno no aprende con los blogs!

paideleo dijo...

Interesante o que contas.
Eu non sabía o acertixo pero por sorte hai cereixas en Arbo.

AROBOS dijo...

Muy buenas las fotos y me encantan las cerezas, para fotografiarlas y para comerlas. Y tus comentarios, también sabrosísimos, en gallego más.

Chousa da Alcandra dijo...

As miñas cereixas son máis tardías tamén; pero xa me devecín por dúas boas presadas das túas que me ofreceu María Jesús. Teñen unha pinta macanuda!

mariajesusparadela dijo...

Pasóuseme.
Qué vergonza.
Co boas que estaban.