lunes, 15 de marzo de 2010

Narciso




Narciso
era fillo da ninfa Liríope (a figura de lirio) e de Cefiso (un río). Cando naceu consultaron ao destino para saber se chegaría a vello e este contestou: (si se non noverit) "si, se non chega a coñecerse a si mesmo".

Cando Narciso cumpriu os 16 anos a súa beleza era tanta que eran moitos os mozos e mozas que o desexaban pero era tan grande a súa soberbia que el non se fixaba en ninguén.

Un día cando perseguía a uns cervos viuno a ninfa da voz, Eco (aquela que non aprendeu nin a calar cando se lle fala, nin a falar ela a primeira) daquela aínda tiña corpo e non era só voz, pero xa era moi faladora e só utilizaba a boca para poder repetir, entre moitas palabras, só a ultimas. A causa disto fora Xuno, pois castigara por querer entretela falando mentres Xúpiter facía das súas e lle puña "os cornos" con outras ninfas.

Cando Eco viu a Narciso namorouse del, segue ao mozo desexando dicirlle palabras doces pero a súa natureza impídello, ela só pode esperar a responder coas súas palabras.

Narciso perde de vista aos cervos e intentando encontralos preguntaba: (etquis adest?) "hai algún por aquí?".

E entón Eco respondía (adest!) "por aquí!".

O mozo quedou atónito, mirou ao redor e berrou: (veni!) "ven!", Eco contesta "ven!"; como ninguén viña entón el dixo (quid me fugis?) "por que foxes de min?" e de novo el volveu a escoitar o mesmo que el dixo.
Narciso dixo: (huc coëamus!) "aquí, reunámonos" e Eco contestou "reunámonos".
Eco saiu da fraga e intentou botar os brazos ao pescozo do mozo, pero el fuxiu dicindo (ante emoriar, quam sit tibi copia nostri) "antes morrerei que podas ti gozar de min" ela repetiu "que podas ti gozar de min".
Menosprezada Eco, agachouse na espesura, chea de vergoña, tapou a cara coas pólas das árbores, e desde aquel intre vive en covas solitarias. Pero aínda así o amor pervive nela e medra coa dor de verse rexeitada, o seu corpo enfraquece, a súa pel enrúgase e as súas carnes disípanse no aire. Só a súa voz e os seus ósos perduran, os ósos din que tomaron a forma dunha rocha e desde entón está oculta nas fragas, e non se ve; todo o mundo a escoita; un son é o que pervive dela.

Así menosprezou Narciso a moitas ninfas e a unha multitude de mozos ata que un dos desprezados, levantando as mans ao ceo dixo: (sic amet ipse licet, sic non potiatur amato!) "ogallá ame el do mesmo modo, ogallá non consiga o obxecto do seu desexo!"; Némesis, a deusa da vinganza, escoitou a petición.

Narciso canso da caza e como ía moita calor foi descansar a carón dunha fermosa fonte de augas cristalinas, mentres bebe, seducido da imaxe que está vendo na auga, pensa que é corpo o que só é auga, queda extasiado e inmóbil, contempla os seus ollos, os cabelos, as meixelas... e admírase de todo. Deséxase a si mesmo sen sabelo, intenta agarrar aquel corpo, pero esvaecese na auga.

(et placet et video, sed, quod videoque placetque, non tamen invenio ...) "gústame e véxoo, pero o que vexo e me gusta non consigo encontralo..."

"
e para que sexa maior o meu sufrimento, nin nos separa un inmenso mar nin un camiño nin montañas... unha pouca auga é o que se interpón entre nós".

(cupit ipse teneri! nam quotiens liquidis porreximus oscula lymphis, hic totiens ad me resupino nititur ore; posse putes tangi: minimum est, quod amantibus obstat)
"el desexa que o abrace, porque cantas veces eu achego os meus beizos ás limpas augas, outras tantas el se esforza en alcanzarme levantando a súa boca; diríase que pode tocarse; é moi pequeno o obstáculo que se opón ao noso amor".

Ao final, Narciso desesperado volveuse cara a auga e as súas bagoas nubraron a figura que se reflexaba.

Eco ao velo, aínda que estaba enfadada, sentiuno e cantas veces Narciso dicía ai! ela repetía ai!.

O mozo morreu de amor e chorárono as Náiades, as súas irmás, e as Dríades. Cando preparaban a pira por ningunha parte encontraron o corpo do mozo, no lugar onde estaba había unha flor amarela con pétalos brancos arredor do centro.




Versión en castelán

Narciso era hijo de la ninfa Liríope (la figura de lirio) y de Cefiso (un río). Cuando nació consultaron al destino para saber se llegaría a viejo y éste contestó: (sí se no noverit) "sí, si no llega a conocerse a sí mismo".

Cuando Narciso cumplió los 16 años su belleza era tanta que eran muchos los mozos y mozas que lo deseaban pero era tan grande su soberbia que él no se fijaba en nadie.

Un día cuando perseguía a unos ciervos lo vio la ninfa de la voz,
Eco (aquella que no aprendió ni a callar cuándo se le habla, ni a hablar ella la primera) entonces aún tenía cuerpo y no era sólo voz, pero ya era muy habladora y sólo utilizaba la boca para poder repetir, entre muchas palabras, sólo la ultimas. La causa de esto había sido Juno, pues la había castigado por querer entretenerla hablando mientras Júpiter hacía de las suyas y le ponía "los cuernos" con otras ninfas.

Cuando
Eco vio a Narciso se enamoró de él, sigue al mozo deseando decirle palabras dulces pero su naturaleza se lo impide, ella sólo puede esperar a responder con sus palabras.

Narciso pierde de vista a los ciervos e intentando encontrarlos preguntaba: (etquis adest?) "¿hay alguno por aquí?".

Y entonces
Eco respondía (adest!) "¡por aquí!".

El joven quedó atónito, miró alrededor y chilló:
(veni!) "¡ven!", Eco contesta "¡ven!"; como nadie venía entonces él dijo (quid me fugis?) "¿por qué huyes de mí?" y de nuevo él volvió a escuchar lo mismo que él dijo.
Narciso dijo: (huc coëamus!) "¡aquí, nos reunamos!" y Eco contestó "¡nos reunamos!".
Eco salió del bosque e intentó echar los brazos al cuello del chico, pero él huyó diciendo (ante emoriar, quam sit tibi copia nostri) "antes moriré que puedas tú disfrutar de mí" ella repitió "que puedas tú disfrutar de mí".

Menospreciada
Eco, se escondió en la espesura, avergonzada tapa la cara con las ramas de los árboles, y desde aquel instante vive en cuevas solitarias. Pero a pesar de todo, el amor pervive en ella y crece con el dolor de verse rechazada, su cuerpo enflaquece, su piel se arruga y sus carnes se disipan en el aire. Sólo su voz y sus huesos perduran, los huesos dicen que tomaron la forma de una roca y desde entonces está oculta en los bosques, y no se ve; todo el mundo la escucha; un sonido es lo que pervive en ella.

Así menospreció Narciso a muchas ninfas y a una multitud de jóvenes hasta que uno de los despreciados, levantando las manos al cielo dijo:
(sic amet ipse licet, sic no potiatur amato!) "¡ojalá ame él del mismo modo, ojalá no consiga el objeto de su deseo!"; Némesis, la diosa de la venganza, escuchó la petición.

Narciso cansado de la caza y como hacía mucho calor fue a descansar al lado de una hermosa fuente de aguas cristalinas, mientras bebe, seducido de la imagen que está viendo en el agua, cree que es cuerpo lo que sólo es agua, queda extasiado e inmóvil, contempla sus ojos, los cabellos, las mejillas... y se admira de todo. Se desea a sí mismo sin saberlo, intenta agarrar aquel cuerpo, pero había desaparecido en el agua.

(et placet et video, sed, quod videoque placetque, no tamen invenio ...) "me gusta y lo veo, pero lo que veo y me gusta no consigo encontrarlo".

"y para que sea mayor mi sufrimiento, ni nos separa un inmenso mar, ni un camino, ni montañas... un poco de agua es lo que se interpone entre nosotros".

(cupit ipse teneri! nam quotiens liquidis porreximus oscula lymphis, hic totiens ad me resupino nititur ore; posse putes tangi: minimum est, quod amantibus obstat) "él desea que lo abrace, porque cuantas veces yo acerco mis labios a las limpias aguas, otras tantas él se esfuerza en alcanzarme levantando su boca; se diría que puede tocarse; es muy pequeño el obstáculo que se opone a nuestro amor".

Al final,
Narciso desesperado se volvió hacia el agua y sus lágrimas nublaron la figura que se reflejaba.

Eco al verlo, aunque estaba enfadada, lo sintió y cuantas veces Narciso decía ¡ay! ella repetía ¡ay!.

El joven murió de amor y lo lloraron las Náyades, sus hermanas, y las Dríades. Cuando preparaban la pira, por ninguna parte encontraron el cuerpo del mozo, en el lugar donde estaba había una
flor amarilla con pétalos blancos alrededor del centro.


15 comentarios:

Mercedes dijo...

Una historia preciosa, no la conocía. Desde ahora, cuando vea un narciso me acordaré de esta entrada.
Me gusta venir a tu casa, disfruto y aprendo.
Un abrazo.

Juan Carlos dijo...

Muy bonita la leyenda, muy bien explicada Dilaida, muy instructiva.
Salu2

Felipe dijo...

Es precioso lo que nos cuentas.No lo conocía.Además lo has contado de forma magistral.

Me gusta el banner que has puesto al principo del blog

¡DIMISIÓN

Bicos

Isabel Martínez dijo...

Dilaida, qué bien has contado la historia del "fillo da ninfa Liríope". Como un cuento que te envuelve. Precioso. Qué penita con Eco.
Bien deberás guardar estas hermosuras para contarlas bajito a los nenes que quieres.
Bicos y gracias.

Rita dijo...

Me ha gustado mucho la leyenda, yo tampoco la conocía, linda linda de verdad, bicos

mariajesusparadela dijo...

Fermosos narcisos vin eu esta fin de semana . Ti sabes ónde.

Elsis dijo...

Dilaida querida, es una historia muy hermosa,me gustó muchísimo!

Te quiero, besitos corazón!

Isabel Martínez dijo...

"Os tuos netos" son bien guapos y dulces. Samuel tiene una cariña noble y bellamente cincelada. Y el pequeñín Iker es un bombón. ¡Pero qué hermoso para el poquito tiempo que tiene!
Enhorabuena por esas dos bendiciones.

Aldabra dijo...

me has recordado una bonita historia que tenía ya olvidada, tan bonita como la flor.

y lo bien que huele.

bicos,

Blanca Andreu dijo...

Me ha encantado esta entrada. La he leído esforzadamente en gallego y latín. No conocía el affaire Narciso-Eco, aunque sí sabía lo del agua y la flor. Me ha maravillado ver que lo traduces luego al castellano. Menudo esfuerzo.

AROBOS dijo...

Bonita leyenda, no la conocía. Hay mucha belleza en todas esas historias que nos hablan de los dioses griegos, de sus orígenes y de sus líos familiares y amorosos. Y las flores, preciosas.

Ramon.Eastriver dijo...

Se capta la primavera... ya veo a Perséfone asomando en la lejanía. Hermosa flor, hermosas fotografías y encantador mito de Narciso. Creo que está en las Metamorfosis. Un gran abrazo muy pegado a la tierra que es quien en realidad nos sostiene.

Isabel Romana dijo...

Es muy bella la historia de Narciso y muy poco bello lo que representa: ese estar tan pendiente y enamorado de sí mismo que impide ver a los demás. Cuando nos toca algún narcisista cerca... ¡más valdría huir! Preciosa la manera en que lo has relatado. Besitos.

Chousa da Alcandra dijo...

Igualiño que en "La Noria", oes! (perdoa as comparanzas, por favor).
E por aquí andamos nas primeiras raias do nosce te ipsum; pero visto o visto... igual deixo esa carreira.

Bicos de Antas, con arrecendos de primaveira

Ramon.Eastriver dijo...

Estaba enlazando tu blog con el mío por el tema de la semana de... y me he encontrado con esa foto maravillosa de los nietos de Dilaida. A uno, el peque, ya lo conocía. El otro no. Y me ha gustado mucho. Sí, está muy bien lo del orgullo de abuela, jeje. Qué menos. Un gran abrazo.