viernes, 13 de agosto de 2010

De moscos e de moscas que estamos en agosto


Nuñez Feijóo apagando o lume cando estaba na oposición



Un home que tiñan por medio aparvado entrou unha vez na botica e díxolle ao boticario:


-Ai, señor! Moitas moscas ten aquí!


-Pois mira -díxolle o boticario- por cada mosca que mates douche un euro.


O home puxo de testemuñas á xente que había na botica e púxose a matar moscas xuntando vinte ou vinte e cinco.


O boticario ía mirando unha por unha, e íalle dicindo segundo as separaba:


-Esta é mosco.


Separaba outra e dicía igual:


-Esta é mosco.


E así todas. Ningunha era mosca, todas eran "moscos".


Non lle deu ningún euro e ríronse del.


Pero aquel paisano tiña colmeas, e todos os anos mandáballe a proba do mel ao boticario. Así que lle chegou a hora de mandarlle o mel, foi ás cortes e colleu un pouco de merda das vacas e mesturouna co mel que lle ía mandar ao boticario.


Pasou o tempo e un día que foi o home pola botica preguntoulle ao boticario se lle gustaba o mel.


O boticario contestoulle:


-Home, esta vez non estaba nada bo. Mesmo parecía que sabía un pouco a merda, con perdón.


-Pois tíñaa -dixo o que parecía parvo- Pero mire, señor, o que lle sabe separar as moscas dos moscos, que separe a merda do mel!



Antoloxía do conto popular galego, Henrique Harguindey, Maruxa Barrio. Ed. Galaxia




-> Versión en castelán

Un hombre que era considera medio tonto entró una vez en la botica y le dijo al boticario:

-¡Ay, señor!¡Muchas moscas tiene aquí!

-Pues mira -le dijo el boticario- por cada mosca que mates te doy un euro.

El hombre puso de testigos a la gente que había en la botica y se puso a matar moscas juntando veinte o veinticinco.

El boticario iba mirando una por una, y le iba diciendo según las separaba:

-Esta es mosco.


Separaba otra y decía igual:

-Esta es mosco.

Y así todas. Ninguna era mosca, todas eran "moscos".


No le dio ningún euro y se rieron de él.

Pero aquel paisano tenía colmenas, y todos los años le mandaba la prueba de la miel al boticario. Así que llegó la hora de mandarle la miel, fue a las cuadras y cogió un poco de mierda de las vacas y la mezcló con la miel que le iba a mandar al boticario. Pasó el tiempo y un día que fue el hombre por la botica le preguntó al boticario si le gustaba la miel.

El boticario le contestó:

-Hombre, esta vez no estaba nada buena. Incluso parecía que sabía un poco a mierda, con perdón.


-Pues la tenía -dijo el que parecía tonto- Pero mire, señor, el que sabe separar las moscas de los moscos, que separe la mierda de la miel!

14 comentarios:

Rita dijo...

ja ja ja, muy bueno querida amiga, muy bueno, mira, me hacía falta una sonrisa, gracias
bicos

Marcos dijo...

Me ha encantado, Marisol. No lo había oído nunca y es muy gracioso e instructivo.
Bicos.

mariajesusparadela dijo...

Fixen un comentario e debía ser algo impropio, porque non mo quixo publicar...(non sabe con quén da).
Dicía que ¿por qué, o que sabe diferenciar os moscos cando está na oposición non sabe separar agora a merda do mel e colle a mangueira en Fornelos, en Castro de Beiro, en Palmés? ai, non, que lixa o traxe de presidente e ten que estudiar a Picaso...

RGAlmazán dijo...

Eso por listo. Y se la comió.

Salud y República

Felipe dijo...

Dilaida,es muy bueno y me ha hecho reir.

Claro y ahora para Feijóo todos son moscos

Bicos

Aldabra dijo...

a retranca galega e a demostración de que un pode recibir da misma medeciña.

biquiños,

Txema dijo...

Feijoo si que es un mosco, pero un auténtico mosco pesado, de esos que están siempre alrededor molestando.

bicos

Txema dijo...

Feijoo si que es un mosco, pero un auténtico mosco pesado, de esos que están siempre alrededor molestando.

bicos

Eastriver dijo...

Buenisimo... parece un cuento de esos del Conde Lucanor, con moraleja incluida. Y ante el de la manguera larga, nada, la tiene corta, como si lo viera... que repelus el tio este... Como siento que mis amigos gallegos tengais que aguntarlo con estoicismo.

Chousa da Alcandra dijo...

Ese conto sempre mo contaba (unha e mil veces) meu avó. E sempre se ría con ganas renovadas polo ilustrativo corolario que tiña. Fixéchesme rir a min de novo e, de paso, lembrar a risa de meu avó Xosé.
Graciñas polas dúas cousas

Maripaz Brugos dijo...

Muy bueno!! y con una moraleja muy aguda. Me has hecho soreir y es de agradecer.
Bicos

Isabel Martínez Barquero dijo...

Ay, tidavía me carcajeo. Qué bueno, Dilaida, qué bueno.
Una fábula actual y aleccionadora.
Bicos.

P.D.- Sí que son hermosos os tuos nenos. Qué ternura me dan.

AROBOS dijo...

Estupendo cuento. Que se lo aplique más de uno, de esos que ahora tanto saben cómo solucionar las cosas, cuando antes no aplicaban sus milagrosas recetas. Merecen más la última miel regalada que todas las anteriores.

Xan dijo...

Rinme ben co conto. É máis fácil sacar unha foto cunha mangueira cando gobernan outros que pór os remedios preventivos cando un goberna. É máis fácil esconder os incendios que previlos e sufocalos.
Apertas