jueves, 21 de octubre de 2010

Hoxe falamos de lategazos


Khalil



Morocho

Onte os meus cabalos e máis eu tivemos unha nova experiencia, e estou contenta porque saíu moi ben.


Levalos pola mañá ao prado é máis problemático que traelos pola noite, que veñen cansos e non teñen ganas de xogar. Eu nunca os levara soa, acostuma a facelo o meu fillo ou o meu marido, a min ata onte dábame un pouco de medo, porque van enredando entre eles e a min non me fan caso.



Onte tiven que facelo, era iso ou que se quedasen ata mediodía na corte, e teño que dicir, que se portaron fenomenal.
Tiven sorte, porque no momento que me tocou pasar pola estrada, non pasou ningún coche (é unha estrada do concello, por onde pasan poucos coches, aínda que ás veces, pasa algún que non respecta a velocidade) e menos mal, porque como están acostumados a ir co meu fillo correndo, eles pretendían levarme a min tamén correndo; tratei de calmalos e ao Morocho non lle gustou moito, pero obedeceu. Así no medio deles, coma se fosen as miñas escoltas, eu falando e eles escoitando, sempre falo con eles, cóntolles o que nese momento me vén á mente, sei que iso é motivo de risa para os que me ven facelo, pero a min iso non me importa.


Quizais debido ao novo blog "
La Sabiduría de Sancho" estes días veñen á miña mente moitas das andanzas do fidalgo e o seu escudeiro, onte concretamente funlles contando ao Khalil e a Morocho "aquilo dos lategazos de Sancho".


Capitulo LXXI (Segunda parte) "O cabaleiro pídelle a Sancho que sexa el quen se dea os lategazos para desencantar a Dulcinea. Sancho acepta a cambio de cartos e cando pola noite chegan ao campo, despois de cear, Sancho métese entre as árbores e comeza a darse de lategazos, mentres o cabaleiro andante os conta, pero cando leva seis ou oito, pensa que ten que sacar máis partido das circunstancias e entón sobe o prezo e comeza a dar lategazos ás árbores, soltando un suspiro de cando en vez, chega o momento que o cabaleiro sente pena polo pobre Sancho e pídelle que pare, pero o escudeiro cada vez da máis forte, arrancando a casca dalgunhas árbores ao mesmo tempo que solta berros, coma se lle doese. Asustado o Quixote vai onda Sancho para que pare e Sancho pídelle que lle tape a espalda, cabaleiro sacando a súa roupa, tapa a Sancho e este quédase durmido ata que sae o sol.


Khalil e Morocho están a facerse admiradores de Sancho.


->Versión en Castelán

Ayer mis caballos y yo tuvimos una nueva experiencia, y estoy contenta porque salió muy bien.


Llevarlos por la mañana al prado es más problemático que traerlos por la noche, que vienen cansados y no tienen ganas de jugar. Yo nunca los había llevado sola, acostumbran a hacerlo mi hijo o mi marido, a mí hasta ayer me daba un poco de miedo, porque van jugando entre ellos y a mí no me hacen caso .

Ayer tuve que hacerlo, era eso o que se quedasen hasta mediodía en la cuadra, y tengo que decir, que se portaron fenomenal.

Tuve suerte, porque en el momento que me tocó pasar por la carretera, no pasó ningún coche (es una carretera del ayuntamiento bastante estrecha, por donde pasan pocos coches, aunque a veces, pasa alguno que no respeta la velocidad) y menos mal, porque como están acostumbrados a ir con mi hijo corriendo, ellos pretendían llevarme a mí también corriendo, traté de calmarlos y a Morocho no le gustó mucho, pero obedeció.

Así en medio de ellos, como si fueran mis escoltas, yo hablando y ellos escuchando, siempre hablo con ellos, les cuento lo que en ese momento me viene a la mente, sé que eso es motivo de risa para los que me ven hacerlo, pero a mí eso no me importa.

Quizás debido al nuevo blog "La Sabiduría de Sancho" estos días vienen a mi mente muchas de las andanzas del hidalgo y su escudero, ayer concretamente les fui contando a Khalil y a Morocho "aquello de los latigazos de Sancho".

Capitulo LXXI (Segunda parte)
"El hidalgo le pide a Sancho que sea él, el que se de los latigazos para desencantar a Dulcinea. Sancho acepta a cambio de dinero y cuando por la noche llegan al campo, después de cenar, Sancho se mete entre los árboles y comienza a darse de latigazos, mientras el caballero andante los cuenta, pero cuando lleva seis u ocho, Sancho piensa que tiene que sacar más partido de las circunstancias y entonces sube el precio y comienza a dar latigazos a los árboles, soltando un suspiro de vez en cuando, llega el momento que el caballero siente pena por el pobre Sancho y le pide que pare, pero el escudero cada vez da más fuerte, arrancando la cáscara de algunos árboles, al mismo tiempo que suelta gritos, como si le doliera. Asustado el Quijote va junto a Sancho para que pare y este le pide que le tape la espalda con su ropa, el caballero andante sacando la ropa, tapa a Sancho y este se queda dormido hasta que sale el sol".

Khalil y Morocho se están haciendo admiradores de Sancho.

9 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

De xeito que ti contas as cousas, tamén eu me faría, se non o fora xa.
Pero debías de lle contar tamén cousas dos seus conxéneres. O Rocinante (que sería menos que eles) e, para compensar, o Babieca, que supoño que o Cid montaría un cabalo enteiro.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Preciosos tus dos caballos. Es para sentirse orgullosa, Dilaida. Ya ves que te tienen respeto y puedes sacarlos tú sola.
Y, por supuesto, no les hacen falta latigazos.
Buena andadura a Sancho y a sus componentes.
Bicos.

Anna Jorba Ricart dijo...

Dilaida ¡vaya dos caballos¡...y el entorno, el campo, todo un privilegio para los que estamos hartos de la ciudad.
Habrás estado entretenida hablandoles y de Sancho jajaja...ellos lo entienden todo...cuidado que no vayan a tener celos...
Desdeaquí doy las gracias a Isabel por sus bueos deseos en la andadura de Sancho.

ARO dijo...

Bella faena esa de llevar los caballos al prado y bello el fragmento del Quijote que traes a colación de ese nuevo blog que hemos puesto en marcha. Una entrada digna de una mujer padiana.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Dilaida:

La vida en el campo, en medio de la naturaleza y junto a los animales tiene gratas recompensas e inolvidables momentos.

Concidencialmente, tengo un cuadro que recrea la escena de Sancho durmiendo plácidamente bajo un frondoso árbol.

Abrazos.

Encarni dijo...

Yo siempre quise montar un caballo, creo que seguiré soñando.

Creo Dilaida que los caballos te entendieron muy, muy bien, por eso obedecieron, por la cuenta que le traían.

Saludos.

Chousa da Alcandra dijo...

Gústanme os dous, pero o Morocho non é o que menos.
E logo ti cal montas?

Marcos dijo...

Haces muy bien en hablarle a los caballos. Yo creo que en el fondo nos entienden. Por cierto, ¡qué suerte que te hagan caso! A mi una vez me tiraron y la otra, bajé más blanco del caballo que la pared. Imagínate.
Saludos y buen fin de semana.

Aldabra dijo...

vaia que vas ter uns cabaliños moi cultos... nada menos que esocitando as aventuras do quixote.

biquiños.,

¿o nome de Khalil e por Khalil Jibrán o poeta libanés.