jueves, 18 de noviembre de 2010



Esta é a historia de Pedro e Manuela, el xa morreu, parouselle o corazón e marchou deixándoa soa a ela.

Disque hai tempo que deixaron de mirarse, durmían xuntos pero sen tocarse, subían e baixan a mesma retorta canella, sempre el pola dereita ela pola esquerda, non había amor, nin odio, só indiferenza.

Disque moitos veciños lle tiñan envexa, pensaban que eran unha feliz parella, pero ninguén coñecía a súa vida secreta, aquelas humillacións, aqueles insultos, aquelas borracheiras, todas aquelas noites en vela.

Disque todos os domingos saían en parella, collidos do brazo camiño da igrexa, saudaban aos veciños, amigos e parentela, lucindo no pescozo e dedos colares e sortellas, trofeos das batallas que ganara na perdida guerra.

Disque un mal día Pedro pasouse coa botella e sen poder controlarse comezou a pegar nela, como xa non había respecto foille fácil cruzar a barreira, Manuela aguantou aquela noite e ao día siguiente como se nada ocorrese, lembrou aquela seta que había algún tempo no conxelador escondera, e preparou un xantar para celebrar a primeira malleira, ela non puido comer, impidiullo unha forte dor de cabeza e cando Pedro acabou, fregou os pratos e sentou á espera...





Versión en Castelán


Ésta es la historia de Pedro y Manuela, él ya murió, se le paró el corazón y marchó dejándola sola a ella.

Por lo visto hace tiempo que dejaron de mirarse, dormían juntos pero sin tocarse, subían y bajan la misma retorcida calleja, siempre él por la derecha ella por la izquierda, no había amor, ni odio, sólo indiferencia.

Por lo visto muchos vecinos le tenían envidia, pensaban que eran una feliz pareja, pero nadie conocía su vida secreta, aquellas humillaciones, aquellos insultos, aquellas borracheras, todas aquellas noches en vela.

Por lo visto todos los domingos salían en pareja, cogidos del brazo camino de la iglesia, saludaban a los vecinos, amigos y parentela, luciendo en el cuello y dedos, collares y sortijas, trofeos de las batallas que había ganado en la perdida guerra.

Por lo visto un mal día, Pedro se pasó con la botella y sin poder controlarse comenzó a pegar en ella, como ya no había respeto le fue fácil cruzar la barrera, Manuela aguantó aquella noche y al día siguiente como si nada hubiera ocurrido, recordó aquella seta que hacía algún tiempo en el congelador había escondido, y preparó una comida para celebrar la primera paliza, ella no pudo comer ,se lo impidió un fuerte dolor de cabeza y cuando Pedro acabó, fregó los platos y se sentó a la espera...









19 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Velaités as avantaxes de coñecer as setas.

Marcos dijo...

Una historia triste, pero que pudo ser real, que puede ser real.
¡Evitémoslo!
Abaixo o machismo. Nunca máis.
Un bico.

Encarni dijo...

Sabes Dilaida una vez conocí a una anciana que llevaba viuda dos años, bien podría haber sido esta Manuela, porque la pobre mujer estuvo muchos años soportando a un Pedro como este. Me dijo que se había quedado descansando, pero yo creo que si hubiera tenido a mano una de estas setas, creo que se hubiera quedado tranquila mucho antes.

Un abrazo.

RGAlmazán dijo...

El machismo puede provocar venganzas. Es difícil aguantar esa situación, aunque las setas no son la mejor solución (eso sí, es la más limpia).

Salud y República

felicitat dijo...

Nunca se me había ocurrido antes congelar una de esas setas, aquí las llamamos "vermelletas", por si la botella...jajajaja, muy ingeniosa-

Saludos.

Txema dijo...

Es muy posible que Manuela no supiera que la seta era venenosa.

El veneno estaba dentro de él y por eso murió. Pues, RIP.

bicos

Anusky66 dijo...

Ante una situación limite como la que cuentas ,las reacciones pueden tan sorprendentes como la de las setas.

Un besazo

Juan Carlos dijo...

¡Vaya! Y yo que estoy aprovechando para ir a por setas al monte... menos mal que sólo comemos en casa lo que cogemos con mucho cuidado :-D
En serio, una magnífica historia con las que nos malacostumbras, Dilaida
Salu2

Jose Vte. dijo...

Desgraciadamente las noticias están llenas de comunicados que no incluyen este final, si no el contrario. Es lamentable.

Un abrazo

Felipe dijo...

Dilaida llego tarde porque no te había visto en el blogloll.

Lo que cuentas si es ficción o real es,aunque menos,la vieja actitud del matrimonio que de puertas para adentro es un infierno y de puertas para afuera todo es compostura.

Es la apariencia de la derecha rancia y caciquil que no se puede permitir el qué diran.

Bicos

nocheinfinita dijo...

Tendremos que darle una de esas setas a todas las Manuelas que malviven con un Pedro cualquiera.

Un abrazo

noche

Xan dijo...

Moitos fogares son carceles de tortua cotiá sen cogomelos liberadores.
Unha aperta

paideleo dijo...

Un relato duro sexa por onde sexa.
Co fácil que é quererse e respetarse !.

ARO dijo...

A todos los maltratadores habría que darles una ración de setas... a la Manuela. Al menos antes de que tomen la decisión de matarla a ella. ¿O no?

Isabel Martínez Barquero dijo...

Te iba a decir que esperaba que se lo hubiera cargado, pero, pronto me he dado cuenta de que no soy partidaria de la pena de muerte, así que me basta con que le dieran unos cuantos retortijones de barriga al maltratador.
Bicos, querida Dilaida.

Maripaz Brugos dijo...

Que triste historia y que real es. Tenia que haber muchas setas en los congeladores de las casas de los maltratadores...
Bicos

Eastriver dijo...

Qué quieres, será cruel, pero cuantos merecerían una buena seta, ni que sea por las setas de odio e indiferencia que han repartido ellos... Manuela, viuda, duerme ancha en su cama y la vida vuelve a ser el lugar apacible que merecemos todos. Jamás podré condenar eso...

Aldabra dijo...

Un relato moi moi bó, en serio, dígocho. Alégrome do final desta historia, aínda que estea mal, dexesar a morte de alguén. Biquiños

m.eugènia creus-piqué dijo...

Bonita historia de la hipocresía y la falsedad del ser humano dentro y fuera de casa.La situación se volvió insoportable y la seta fué la solución para ella.Petons.